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en el rio de Dios

Con el agua a las rodillas

Dios no quiere que te quedes con el agua a los tobillos, a lo mejor la gran mayoría que lee este devocional, está en ese nivel; te reto a que vayas más allá. Siguiendo el relato de Ezequiel, la primera parte del verso 4 dice: «luego midió otros quinientos metros y me hizo cruzar la corriente; el agua me llegaba entonces hasta las rodillas», ¿hasta dónde? ¡Hasta las rodillas!

Este tema de las rodillas es muy importante, puesto que las rodillas tienen mucho que ver con la humildad, cuando un rey en la antigüedad llegaba a una colonia, ¿qué era lo primero que hacía la gente?, ¡se arrodillaba!; porque se entendía que él era la máxima autoridad en sus vidas. Estar de rodillas, habla acerca de una entrega total, la oración también tiene que ver con las rodillas; no soy una persona que piensa que nada más podemos orar hincados, estar de rodillas es más una actitud, que una acción. Puedes orar de cualquier manera, el tema es hacerlo.

A mí me gusta hacerlo con mi compañera de oración, se llama Ashley; ella es una pastor alemán que tiene como seis años. Ella y yo salimos en las mañanas a correr, ¿crees que Dios se va a enojar porque estoy orando mientras corro con mi perrita?, ¡no! Mucha gente dice, que se debe orar en un cuarto oscuro, apagar la luz, arrodillarte hasta que se duerman las rodillas, que te tiene que doler; pero no es cuestión de sacrificios, es cuestión de platicar con Dios, de desarrollar una conversación diaria con Él.

Me encanta hablar con Dios mientras me baño, me encanta hablar con Dios mientras me visto, porque es el momento donde nadie me interrumpe; pero ¿sabes qué?, ¡ahí puedo crecer en Él!, y ahí es en donde Dios me habla. Los mejores negocios que Dios me ha dado, las mejores ideas, han sido mientras voy corriendo con Ashley o me estoy bañando. Nunca ha sido en un escritorio, nunca ha sido en un cuarto de juntas; ha sido en el tiempo que me gusta hablar con Dios. El asunto es: ¡no importa a qué hora, pero desarrolla un tiempo de disciplina para hablar con Dios!, mientras vas en el transporte público al trabajo, o en tu coche, en donde sea; tú puedes ir hablando con Dios, el tema es hacerlo.


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